Vastedad

Bitácora creativa. Río Azul. Texturas

La observación intencionada me llevó a conectar con los sentidos y a detenerme en cosas que veo todos los días.

Vastedad es un poemario. Una construcción de observaciones y texturas a partir de un paseo por la tarde en Río Azul en Lago Puelo Chubut.

Lo infraordinario se vuelve extraordinario si lo miramos con extrañeza y asombro.

Nombrar y asignar palabras: paz, lenguaje, tiempo, territorio, cuerpa y pausa.

Escribir, observar y llevar una bitácora. Un gran plan para una tarde cualquiera.

I Paz

Para llegar a la casa de Juan usted cruce el lago (Puelo) en lancha. Después siga en tractor. Atraviese el río Turbio a caballo y camine un kilómetro más. Vea la casa levantada del suelo. Mire debajo los perros, gallinas y algunos gatos. Salude al hombre que entra con leña. Déjelo encender el fuego y revolver la olla.

Observe el vapor en los vidrios y vea cómo desaparecen el cielo y las montañas. Cómo se borra el cerro Plataforma. Después las lengas y los cipreses. Después los corrales y los caballos. Más tarde los gatos, las gallinas y los perros.

Hable con Juan mientras él sigue revolviendo la olla.

Asómbrese del paisaje. Huela la sopa.

Paz

II Lenguaje

Trinan las aves. Un parloteo delgado y rumoroso.

Mi corazón apurado camina por la orilla del río Azul.

Los rayos del sol cortan el humo de la chimenea de la casa del otro lado del agua. Sólo ramas enredadas se dibujan a contraluz. Un destello verde me sobrevuela. Bajo el amparo insuficiente de un sauce sin hojas el viento desordena mi pelo y eriza sus plumas.

No sé nada de pájaros. No sé su nombre ni dónde está su nido. Creía que los loros eran aves del Caribe. Presiento que sin pájaros no hay poesía. Desde las ramas me llegan crujidos y gorjeos. Me pregunto si podríamos trinar juntas y algún día aprender su idioma.

Poema Lenguaje Carla Guerra
Lenguaje

III Tiempo

Un alud de rocas erosionadas me empuja desde la cima del cerro Motoco. El tiempo me arrastra hasta las rojizas cuevas subterráneas bajo el río Epuyén.

Estoy abiótica pero no estoy muerta. El lecho del río es una canción de cuna. El agua y el viento me arrullan.

Me protegen. Erosionan.

Me desgrano como polvo cósmico. Ruedo.

Remolinos de mil tonalidades lapislázuli me empujan hacia un corazón azul y llego al mar.

Viñeta contemplativa tiempo Carla Guerra
Tiempo

IV Territorio

Soy un enorme país gobernado por el norte. El calor no conoce mis pies ni mis manos. El sur es frío y reseco.

En la boca se trituran miedos, alegrías, pesadillas, sueños. Bruxo de este a oeste.

Un viento helado agudo aúlla dentro de mi oído. No se calla. En mi vientre la sequía es inevitable. Los cardos y las mosquetas arrasan mis campos. Todo florece entre espinas.

Mis fronteras han perdido los bordes y algunas dejaron de estar transitadas. En el corazón de la ciudad capital, late el pueblo agolpado en glóbulos rojizos en plena manifestación.

Este país no tiene bandera. Todavía.

viñeta territorio poema
Territorio

V Querida cuerpa

Desde hoy no destruiré más tus recursos. Cuidaré tus ríos, tus lagos y tus montañas. Saldré de esta casa oscura y húmeda que ya no me refugia e iré a caminar por toda tu vastedad.

Limpiaré tus caminos, tus arterias. Velaré por cada grieta para que no siga abriéndose. Haré guardia de cenizas en cada volcán.

Derribaré los muros que he levantado y dejaré entrar la sal, el olor de las flores, el sonido de las aves. Sonreiré.

Lloraré en cada cumbre alcanzada y dormiré en otros refugios. Cuando salga el sol agradeceré por su calor; cuando se caigan las hojas de tus árboles más longevos celebraré el paso del tiempo. Recordaré aquella casa oscura y húmeda que habito y me perdonaré por haber tardado cincuenta años en ir a conocerte.

Querida cuerpa.

viñeta poema querida cuerpa
Querida cuerpa

VI Pausa

Es viernes. Tenés veinticuatro horas. Mil cuatrocientos cuarenta minutos. Ochenta y seis mil cuatrocientos segundos.

Corrés para ganarle a la vida. Rápido. Rápido pasás tu tiempo. No escuchaste aquella cascada.

No saliste a buscar hongos entre los cipreses. Ni rozaste con las palmas los pétalos de las margaritas.

Lenta es la naturaleza. Lenta la contemplación.

Todavía queda un minuto. Uno de los mil cuatrocientos cuarenta que tiene tu día. Quedate inmóvil. En silencio. Hasta perder el aliento en el asombro.

viñeta poema pausa
Pausa

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